LA PUESTA A PUNTO

 En directa relación con la entrada anterior, el pico de forma, podríamos definir la puesta a punto como las rutinas de los días anteriores a la gran competición, tanto en las sesiones de entrenamiento, sobre todo esto, como en el descanso y las medidas ergogénicas enfocadas a llegar al momento cumbre en condiciones de 100% de rendimiento,  según los largos meses de entrenamiento anterior.

Naturalmente  es el entrenador el que debe decidir estas rutinas, de las que daremos unas breves indicaciones, ya que se deben combinar con el estado físico y mental del atleta particular. Hay que tener en cuenta que una de las finalidades de la puesta a punto es transmitir la confianza de que podremos con los ritmos estimados en competición, y realizar los ajustes necesarios ( al alza o a la baja) en función de los  resultados de los tests en esta puesta a punto.


 Primero de todo  hemos de asegurarnos de que el atleta llega en perfecta forma ( siempre habrá pequeños o no tan pequeños contratiempos, dolores, alguna sesión perdida), pero en lo básico, hay que llegar con poca dudas respecto a poder poner en funcíón la máxima capacidad competitiva. Tambien habremos de diferenciar si vamos a darlo todo en una competición ( por ejemplo un maraton, o un intento de marca personal), o hay que conservar el pico de forma más tiempo en función de las diversas pruebas ( campeonatos, pruebas, temporada de cross, etc..). Por lógica en lo primeros seremos más exigentes y precisos, y en lo segundo más flexible y pautado.

 La idea central de este protocolo que durará 1 o 2 semanas máximo ( podriamos identificarlo en este contexto con microciclos de 7 dias de Ajuste y competición, la semana anterior y la de competición), es que nos debe conducir al éxito y hay que hacerlo bien. Incluso el peligro es que cometamos errores tontos que nos echen por la borda todo el trabajo anterior. 

 Los entrenadores recurren a los clásicos tests de ritmo, iguales o algo superiores incluso a los de competición, estudiando la curva de ritmo cardíaco, la aclaración de láctico, o la recuperación posterior, para en función de los resultados poder decidir estrategia de carrera, sabiendo que a última hora habra que volver a ajustar todos los parámetros en función de otros componentes, como rivales, meteorología, o imprevistos finales. 

 En carreras de larga distancia, suelen usarse más tests de ritmo a velocidad de competición, en fraccionados tipo ritmo controlado, intentando que el perfil sea lo más llano posible, con poca recuperación, por ejemplo durante un tiempo se pusieron de moda los fraccionados 3 x 6000 metros en maratón, a ritmos ligeramente crecientes. Otros prefieren tiradas más largas, aunque no conviene extralimitarse en esto por el coste en fatiga muscular. Para una Media maraton, 3 x 4000, o 3 x 5000 son mas que suficientes. La recuperación en estos casos no será muy larga.  Para distancias de medio fondo donde el metabolismo del láctico sí es más importante, fraccionaremos igualmente la distancia en 2 o 3 intervalos pero en esta ocasión a ritmos superiores y con amplia recuperación. Por ejemplo, para 1500, un clásico 3 x 500  a 5 segundos más rapido que el ritmo de paso por el 500 en competición, con 4 o 5 min de trote. Otra opción, 2 x 600 tambien en unos 5 segundos más rápidos que el paso por dicho punto. Como digo, preferiblemente con pulsómetro y si es posible, en la pista, con toma de láctico en sangre para una correcta interpretación del resultado. Teniendo en cuenta que son cargas de alta intensidad, esperaremos valores altos de pulso y lactato, pero, una rápida recuperación de estos valores tras el esfuerzo nos informará que estamos en el camino correcto.

 Hay una parte meramente física, de rendimiento, en función del pico de forma alcanzado, y de la recuperación, que parece ser más facil y rápida si todo va bien, pero tambien uno de los objetivos es entrenar la parte mental, verse corriendo a ritmos 'que asustan', desde dentro, con el objetivo precisamente de quitarse el miedo en un escenario parecido. El gran Hicham El'Gerrouj  Historia de Hicham, siempre decía que por más dura que fuese la competición, nunca era igual que sus más duros entrenamientos en el Atlas, de hecho, él decía tomar ese día de prueba más como un premio del que disfrutar. No estaría mal copiarle en eso nosotros ( lo de disfrutar el día de la competición).

 Finalmente daremos unas pautas que considerar en estos periodos cortos en los que la máxima concentración debe ponerse en evitar problemas y ensayar fielmente el ritmo competitivo estimado sin morir en el intento. A tener en cuenta:

  1. Actitud y aptitud mental de motivación, autoconfianza, y control, a medida que se acerque la fecha sin caer en ansiedades excesivas que mermen nuestro rendimiento.
  2. Extremar cuidados en la recuperación, con las medidas ergogénicas habituales y aumento de horas de sueño, descanso, y fisioterapia si viene al caso.
  3. Cuidar la alimentación, controlando la dieta al aumentar los productos de facil asimilación y evitando grasas, etc..y otros que nos cueste digerir. Un correcto metabolismo de nuestros organos internos es muy importante para sentirnos bien.
  4. Importantísimo: la hidratación que deberá ser aumentanda, igual que el aporte de sales minerales y electrolitos para el correcto funcionamiento muscular.
  5. Ayuda de aminácidos y proteínas también es aconsejable por el alto desgaste de dichos componentes orgánicos en estas sesiones.
  6. Rutinas de estiramiento y tonificación muscular suaves y moderadas, para conseguir un tono de fuerza y relajación a la vez tanto en los tests de control como en la propia competición.
  7. Ser ambicioso en los objetivos pero sin perder la referencia, moviéndonos en unos márgenes de tiempos en los que puede resultar la marca personal o al menos estar cerca de ella, sin bajones o fallos ostentosos que nos haga perder la ilusión y la rabia por intentarlo quizás una vez más.





Comentarios

Entradas populares de este blog

SE TRATA DE SUFRIR

CORRER CON CALOR

Ansiedad Precompetitiva