Ansiedad Precompetitiva

 Si hay algo que conocemos bien los corredores, deportistas en general, es ese estado de preocupación o alerta, un tiempo antes de cualquier entrenamiento exigente, y sobre todo en competición. Es algo lógico y normal, ya que dichas actividades nos llevarán a límites de stress que la mente anticipa, un puro mecanismo biológico que se orienta a la conservación de nuestra integridad y equilibrio. Es la ansiedad Pre competitiva. (APC)

La IA la define así:

La ansiedad precompetición es un estado emocional negativo que surge en los momentos previos a un reto deportiva. Se caracteriza por una mezcla de tensión, aprensión y nerviosismo, vinculada a la activación del sistema nervioso ante la incertidumbre del resultado o la presión por el rendimiento.

A diferencia del estrés común, esta ansiedad es específica del contexto competitivo y puede manifestarse desde días antes o apenas unos minutos antes de que comience la prueba, el entrenamiento o la competición.

 Por lo tanto, es un factor a tener en cuenta en nuestras rutinas de entrenamiento exigentes, y especialmente en los momentos cumbre o importantes de nuestras competiciones. Hasta el punto que puede condicionar el resultado siempre a peor, si el nivel de stress supera ciertos baremos. Conviene pues conocer y abordarla si está perjudicándonos en nuestra trayectoria deportiva.

 

 
 
La Causa: ¿Por qué sufrimos de APC?. Ésta es quizás la pregunta menos importante, como se ha dicho, no es más que un mecanismo biológico de anticipación a situaciones de stress, y competir lo es, puesto que llevaremos el cuerpo a su máximo rendimiento y eso tiene un alto coste biológico, incluido el asegurado sufrimiento personal. 

Siempre he dicho que los corredores corren, entrenan y compiten, como son en la vida diaria, los hay tranquilos, otros nerviosos, otros inconformes, otros centrados, otros disfrutones. Alguien tendente al pesimismo, o con frustraciones en su vida personal, o poco valorado por su entorno familiar o laboral, tenderá quizás a ver más negro el futuro de lo que realmente será, y temen la dura prueba por encima de la realidad objetiva. Por tanto lo primero que hemos de conocer es la actitud personal de cada cual, y pensar cómo cambiar las partes negativas o defectos que todos tenemos.

Síntomas: Variados, molestos, no graves. Taquicardias, alteración, insomnio, molestias digestivas e intestinales. Quizás la parte biológica más perjudicial es la que se produce por un alto consumo de glucosa, en las horas y días previos, sin la correspondiente reposición, así como una involuntaria deshidratación que no vendrá nada bien cuando pongamos toda la carne en el asador, produciendo esta temida bajada de rendimiento 'sin explicación'.

Es curioso que este síndrome, se dé durante los episodios previos a la competición principal, luego, muchos atletas refieren que esos 'nervios' desaparecen justo en el pistoletazo de salida.

Por otro lado, un estado de stress continuado en días anteriores, puede producir una elevación de las hormonas relacionadas con el mismo, especialmente el cortisol, que cobra su precio en forma de síntomas añadidos, como puede ser una bajada de defensas y mayor predisposición a infecciones de todo tipo.

Qué ocurre cuando estamos ansiosos: En condiciones normales, este problema afecta más por lo común, a atletas o personas jóvenes o de mediana edad que están en la cumbre del rendimiento y se exigen a sí mismo el máximo. Con el tiempo y la experiencia, van dejando de ver la competición como un objetivo milimétrico y se dedican más a disfrutar sin presiones de ningún tipo, aunque sigan rayando a gran nivel. Al fin, la veteranía y la experiencia en cualquier ámbito de la vida dan esa actitud calma tan útil en empeños de todo tipo.

También se dice que es necesario un cierto nivel de activación, pero esa se puede conseguir adecuadamente, en la preparación de dicha prueba en el calentamiento en la hora antes, los progresivos, estirar etc. Hasta por experiencia sé que acudir a una prueba demasiado relajado, no es conveniente. 

También es cierto que a los compromisos, llegamos con unas condiciones que pueden ser cambiantes, sueño previo, trabajo, otras preocupaciones, prisas,  todo suma, todo conforma un pack físico y sicológico que es con el que abordaremos el trabajo en el momento cumbre. Y todo hay que tenerlo en cuenta.

Por lo tanto, es necesario un trabajo mental previo que evalúe nuestro verdadero estado de forma, nuestras condiciones físicas, nuestros retos, los entrenamientos anteriores. Y en base a ello adecuar nuestras expectativas que pueden ser muy distintas a lo largo de la temporada. Lo normal es que haya ciclos y picos de forma y en base a eso, exigirnos más o menos.

 



 Combatir la ansiedad: Pues lo primero pensar que la APC es nuestro enemigo, por los efectos que se han relacionado, nunca positivos. No recomiendo ningún tipo de medicación puesto que por fortuna, es prácticamente inexistente el estado extremo que requiera de ansiolíticos, en ese caso ni siquiera sería posible acudir a la competición y el trabajo del sicólogo cobra importancia decisiva.

En casos más frecuentes, la APC se aplaca sin más con un trabajo mental que nos hace dialogar con nosotros mismos, por ejemplo en el términos en que ponemos delante todos los aspectos agradables de nuestra actividad ( estamos sanos, podemos competir, he entrenado bien, sé que no me juego nada , soy afortunado y con el tiempo lo veré), eliminando al mismo tiempo toda la colección de temores clásicos ( he entrenado poco o me he pasado sobre entrenando, el cuerpo me puede traicionar, algo no va a salir bien , hidratación, molestias, pesadez de piernas, lesiones, falta de fuerzas..). Es por ello que el trabajo de evaluación previo que dibuje el cuadro más realista posible ayuda y mucho a fijar en su punto justo las aspiraciones en dicha prueba. Y para terminar, pensar siempre, incluso en clave de humor, que la guerra que libramos es unicamente nuestra y no vamos a decepcionar a nadie ( el deporte profesional es otra historia), que debemos ser siempre, y no solo en esto, nuestros mejores amigos y no los que de forma continuada nos minusvaloramos y nos exigimos más de la cuenta en una actividad, que es siempre salud y disfrute. No lo estropeemos.

En definitiva y en resumen, la APC forma parte habitual de los periodos competitivos importantes,  el conocimiento de los detalles y la experiencia en esa especialidad nos da información importante de ir seguros a la misma, tomando las medidas correctas en días y horas anteriores,  controlando cualquier posible contingencia en el transcurso de la misma, debemos ir mejorando en ese aspecto con un trabajo mental de autoconfianza y no autoexigencia por encima de nuestro nivel de rendimiento, y poner siempre por encima de todo, la salud y el disfrute que es lo que al fin y al cabo nos mueve a seguir en ello.

 En este libro, finalmente,  tenemos más consejos por ejemplo, en la meditación, que compara nuestro cuerpo con un caballo salvaje, y nuestra mente, con una joya preciosa. Por ejemplo, siempre nos vendrá bien pensar en esto:

  Al correr tendremos varios pensamientos en mente, mezclados. Así es que si nuestra concentración está bien enfocada, podremos dirigirla hacia ciertos temas, por ejemplo, en sentirnos afortunados o agradecidos.Con suficiente familiaridad, esa meditación contemplativa se convertirá en nuestra actitud siempre. 

 


 

 

 

 

 

 

 

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