CORRER CON CALOR

 El corredor debe adaptarse permanentemente al clima y a las condiciones  ambientales en las que entrena. El cuerpo es un mecanismo biológico muy preciso que se autoajusta constantemente en función de dichas condiciones, que incluyen parámetros como humedad, temperatura, presión, altitud  e hipoxia, viento, terreno, partículas en suspensión ( no es lo mismo corrrer en un desierto seco y aire limpio que un bosque húmedo con polen o en una ciudad contaminada o con altos niveles de ozono).

 Y como en todo lo demás, (pensemos claro, en las cargas de entrenamiento), estas condiciones ambientales imponen un  stress que debe ser manejado de la única manera que sabe nuestro organismo: adaptándonos dentro de unos niveles tolerables, teniendo en cuenta que cuando este proceso no está a nuestro alcance y dentro de unos límites tolerables, podemos poner en peligro nuestra salud.


  Un parámetro muy importante cuando se entrena y sobre todo, se compite, es la temperatura ambiente. En carreras cortas de velocidad no es tan importante el nivel termométrico elevado, de hecho casi es beneficioso para el adecuado tono muscular. En carreras de larga distancia, y dependiendo de nuestra adaptación, el intervalo óptimo de rendimiento podría estar entre los 12 y los 20 grados, a medida que vamos subiendo en la escala térmica, la caída de rendimiento va siendo mayor, y las medidas a tener en cuenta para contrarrestar este problema, más importantes.

 Hay que diferenciar básicamente estos aspectos cuando se trata de hacer ejercicio de cierta intensidad en un ambiente caluroso:

  1. Si estamos lo suficientemente adaptados, esto se logra de forma gradual y no subitamente de un día para otro si hemos estado entrenando habitualmente con temperaturas bajas o medias.
  2. Es vital el aporte de líquidos y sales minerales, antes, durante y despues del ejercicio, tanto más cuanto más intenso y/o largo haya sido. La deshidratación severa es rara, pero si se da aunque sea de forma leve, afectará negativa y  rápidamente a nuestro rendimiento  e incrementará la probabilidad de lesión muscular.
  3. Medidas elementales y básicas: elegir las horas del día de menor temperatura, amanecer o anochecer, evitar la insolación directa, protegerse la cabeza con gorra, ropas frescas y aireadas, cremas protectoras para la piel, correr menos distancia y/o a menor ritmo.
 Con estas simples ideas en mente, solo queda incidir en lo más importante, y es que la limitación de rendimiento por altas temperaturas debe quedarse en eso, y tras una buena recuperación e hidratación, se vuelve a la normalidad a poco en forma que esté uno. Hay sin embargo un peligro que subyace en específico detrás del ejercicio intenso con altas temperaturas, y es el golpe de calor que es potencialmente mortal. La temperatura interna del cuerpo puede sobrepasar en mucho los 40 grados al correr, ya que la mayor parte de la energia mecánica que se produce en el gesto del movimiento de carrera, se convierte en calor. De hecho el rendimiento normal de conversión de energía química almacenada en nuestro cuerpo a la mecánica de desplazamiento, es bastante pobre. Solo el 15 o 20% es finalmente energia de movimiento, dependiendo de tu tecnica de carrera, y algunos otros factores englobados genéricamente en el concepto de Economía de Carrera. El resto es energía calorífica que el cuerpo está constantemente intentando disipar, en ambientes calurosos, o retener, en climas fríos. Con mucho calor, lo logra mediante el mecanismo más eficaz desde el punto vista físico, la evotranspiración, es decir, la evaporación del agua contenida en el aire respirado y sobre todo en el sudor, a falta de líquidos refrigerantes más evolucionados. Otros factores que ayudan pueden ser externos como una brisa o viento a temperatura más baja, duchas de agua o sprays, dieta baja en calorias, etc. Cuando este mecanismo no es lo suficientemente efectivo ( téngase en cuenta que la masa muscular es la gran generadora de calor, y esto es importante si pensamos en esos corredores africanos tan adaptados a estas condiciones con finos músculos), la temperatura del cuerpo sube sin control, el cerebro no puede permitir que esto ocurra ya que sus condiciones internas deben ser muy precisas, puede provocar una lipotimia que obligue a cesar el entrenamiento, y si queda fuera de control un paro cardiaco. Por tanto, el peligro serio y real está siempre ahi en condiciones extremas. Correr refrescándose frecuentemente con agua por las piernas ( donde mas calor se produce), la nuca, la espalda, es una buena medida cuando el sol hace de las suyas. Pero no olvidar sobre todo, que debemos preservar la salud, y es quizas de sabios, incluso no correr en días de temperaturas extremas. Y dedicar el entrenamiento a gimnasio en ambiente refrigerado, o nadar, bici, etc. En nuestras latitudes eso no ocurre nunca o casi nunca por fortuna. Y al cabo, siempre acabará llegando el invierno. Feliz verano corredores!!.

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