EL PICO DE FORMA
La periodización, o el planning de entrenamiento que se basa en ciclos de tiempo, en los que se van variando los parámetros de volumen, densidad, intensidad, recuperación, suele tener como único objetivo, la consecución de un estado de forma óptimo que nos permita abordar en las fechas señaladas, los compromisos de rendimiento más importantes de la temporada. No es poca cosa, ya que hay que jugar con multitud de factores ajenos a la propia y fría previsión de las cargas de entrenamiento sobre el papel, y modificando a menudo, por diversos contratiempos, imprevistos, y demás circunstancias del día a día, nuestras aspiraciones a corto y medio plazo. Raramente el atleta lleva a cabo todos los días el plan previsto, obviamente en el caso de profesionales dedicados casi el día entero a tal labor, esto es más fácil que en el deportista aficionado, que debe compaginar su rutina y sus compromisos laborales, familiares y personales con los deberes deportivos.
Por tanto, lo primero es pensar en un objetivo y luego, el camino para llegar a él en las mejores condiciones posibles. Esta ruta debe tener claramente definidos los hitos por los que hay que pasar, y prever las modificaciones que pueden tener que efectuarse si aparecen dolores, bajadas de rendimiento, perdida de sesiones de entrenamiento etc. Y además variar al alza o a la baja las intensidades, recuperaciones y volúmenes según sea el atleta capaz de llevarlo a cabo, y sobre todo, de lo que el propio atleta, según su carácter, su ánimo, sus sensaciones, transmita respecto al trabajo que está realizando. La comunicación entre atleta y entrenador, o quien el guíe debe ser continua.
El incremento de forma, por razones orgánicas, puede ir creciendo en unas semanas, dependiendo de las condiciones del atleta, su madurez, de donde parte etc. En unos 2 meses aproximadamente, o entre 8 y 10 semanas, es un periodo típico para poder rendir en torno al 90-95% del máximo rendimiento calculado, si todo se ha dado bien. En ese momento podemos abordar alguna competición secundaria, para testear cómo estamos. No puede abusarse de esto, ni prolongar demasiado esta fase, porque el pico de forma, o momento en el cual puede el atleta rendir en el entorno de sus MMP (mejor marca personal), o superarlas, no es por desgracia, muy largo en el tiempo. Este es un gran problema para algunos, si deben conseguir mínimas para competiciones importantes, alejadas en el tiempo, semanas o meses, porque indefectiblemente, dicho pico es superado y mantenerse es difícil si no imposible, aunque sí es posible hacer una bajada con recuperación y nuevo intento de alcanzar dicho pico, pero ya ahí dependerá de otros muchos factores ( estado de salud sobre todo, reserva funcional, etc..), Cada atleta es cómo no, un mundo, pero no conviene perder de vista este enfoque importante.
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| Llegando a meta con la maxima capacidad de rendimiento. |
El estado de máxima forma corresponde a una óptima economía de carrera, fruto de la asimilación de un gran volumen de entrenamiento, cargas inteligentemente ubicadas, medidas de recuperación y descanso, perfecto tono muscular, efectiva capacidad hormonal, adecuada serie roja en sangre, ausencia de otros problemas de salud. Quien ha experimentado tal pico de forma, ( por desgracia no muchas veces a lo largo de los años), recordará este estado como un grácil y etéreo sentimiento de poder ir muy deprisa con poco esfuerzo, de recuperar de un día para otro, de hacer fácil lo difícil, de sentir que aun te guardas energías si las necesitas. Y esto tanto en entrenamiento como en competición. Es el momento de ser valiente y abordar los retos soñados, eligiendo bien las competiciones que con un poco de suerte, ( ya sabemos que esto es además capítulo aparte, competir bien), nos regalará la marca que soñamos al principio de temporada.
¿Qué hacer en estos picos de forma?. Obviamente competir, si hemos diseñado un plan específico para una prueba concreta. Preparar todo para es día D hora H que deben ser la culminación de todo el trabajo realizado antes. En días anteriores, 2 o 3 semanas, podemos ir efectuando los tests pertinentes, distancias inferiores, toma de pulsos a ritmos de la prueba, amplias recuperaciones, esto es importante porque el cerebro graba muy bien el estado orgánico a cualquier potencia de trabajo, y reajusta si hace falta con pequeñas mejoras de última hora ese pico de forma, esto a veces se hace en competiciones anteriores donde validamos nuestras sensaciones y limitaciones a ritmos ligeramente inferiores. Se trata de interiorizar la intensidad del esfuerzo que debemos poner en juego para lograr nuestro fin. Es el momento de hacerlo. Y cuidar esos detalles finales que no por ser pequeños, dejan de tener su importancia si cometemos el error de ignorarlos (equipación, alimentación pre competición, clima, seguir ritmos o rivales equivocados, etc.).
En definitiva, no es solo importante alcanzar esos picos de forma sino reconocerlos y aprovecharlos en cuanto tengamos ocasión, ya que como se ha dicho, no suelen ser frecuentes. Y también es inteligente darse cuenta de cuando ya no estamos en forma ( por varias razones o quizás solo porque ya lo pasamos), y dedicar más atención al descanso y la recuperación para los próximos objetivos.
En definitiva, no es solo importante alcanzar esos picos de forma sino reconocerlos y aprovecharlos en cuanto tengamos ocasión, ya que como se ha dicho, no suelen ser frecuentes. Y también es inteligente darse cuenta de cuando ya no estamos en forma ( por varias razones o quizás solo porque ya lo pasamos), y dedicar más atención al descanso y la recuperación para los próximos objetivos.

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