SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO




Quedamos a correr.

 

Acabo de cerrar un ciclo de 15 años organizando encuentros de corredores, las Tapias de verano, así se llamaban. Allí aprendimos, como en una alta escuela de atletas guerreros, los más genuinos valores asociados al simple gesto de correr, física y espiritualmente, en compañía.  En tanto tiempo es lógico que las experiencias, vivencias, y tardes compartidas, cada jueves, sean difíciles de resumir, de hecho en el libro que glosa las más importantes, se da idea de cómo para muchos los que lo han vivido, ha supuesto uno de los capítulos más intensos en sus vidas. En cierto modo, ya forman parte de su historia vital, imposible de olvidar en el futuro. Estas reuniones pueden considerarse, empezaron en 2003, pioneras en la manera de enfocar la parte social del corredor aficionado de fondo. Al menos en España.
 A principios de este siglo, el XXI, internet vino a transformar casi cualquier aspecto de la vida con el simple hecho de conectarse y buscar información sobre lo que te gustaba hacer, ha pasado con las más variopintas actividades, trabajo, hobbies, la ciencia, la cultura, cómo no el deporte. Además te daba la opción de interactuar con otros que buscaban lo mismo que tú. Lo de correr, antes, también lo viví, era un ejercicio de ascesis personal, donde el único acompañante solía ser tu interior, tu silencio, tu propio yo. Lo de la soledad del corredor de fondo era literal. Se diferenciaba entre deportes de equipo e individuales, y correr, era casi el que más de estos. El atletismo de pista, o el campo a través, el de élite, rayaba a otro nivel, era como una profesión a la que difícilmente llegaban los más capacitados. Difícilmente había intercambio de información. Los corredores populares éramos pues individuos con rarezas aunque en el fondo, admirados, a poco que fuésemos capaces de terminar un maratón. Y ahí se terminaba nuestro protagonismo, en la familia, en los medios, en la sociedad. Buscar material, entrenadores, fisios, información de carreras, consejos,  era una ambición que normalmente terminaba con escasos e insatisfactorios resultados, pero eso no nos desanimaba, ya que una de las cosas más importantes que un corredor, en conversación consigo mismo a 170 pulsaciones por minuto, aprende, es que tu cuerpo te grita en cada zancada, tu cabeza, tus pulmones, tu vientre, tu espalda, tus gemelos, no dejan de recriminarte o alabarte según lo estés haciendo. Es la primera y única gran lección que todo corredor debe tener siempre presente, y la confesión, como en la iglesia, es con penitencia, dolor del pecado, y propósito de enmienda.
¿Y que pasa con los grupos?. Pues que todo lo que referenciado pasa a un segundo o tercer plano, a cambio recibimos otras lecciones cuando transitamos las estepas de los circuitos hablando con compañeros o amigos de zancadas. Por de pronto la relatividad del espacio y el tiempo viene a vernos, Einstein tenía razón,  porque los kms se hacen más cortos y una hora se te pasa volando, a diferencia de la carrera solitaria donde  el km son 1000 metros y la hora tiene 60 minutos uno detrás de otro. Y claro, hay más ambiente de fiesta, los prolegómenos, fotos, muchas fotos, para que no se olvide, la risa y la diversión deben estar presente siempre en la sesión de carrera, y hay que terminar, obligatoriamente con un post generoso en bebida y comer hasta reventar, por lo de los carbohidratos, ya sabéis. Además, suele también estar presente  el gran aliciente de compartir ambos sexos un deporte que al comienzo era exclusivo de los hombres, lleva a algunos y algunas a equiparse convenientemente para lucir radiante frente a los amigos. Los hombres por contra deberán demostrar sus destrezas físicas con los logros en competiciones de prestigio. Ya, ya sé que no siempre es así, pero este protocolo típico se ha estandarizado casi tal cual y lo difícil en dichas quedadas es marcarse un señor entrenamiento que nos deje reventados, porque eso requiere concentración de samurái y capacidad de sufrimiento de un legionario. Como era antes, y como es difícil ver hoy en esos entrenamientos de grupo.
 No debe perderse el tránsito solitario, el encuentro con nuestro propio yo, la reflexión interior en los 10 o 15 o 20 km de rodaje con uno mismo, a ritmo que no sobrepase la tortura auto infringida con alevosía, porque entonces, sí se deja de pensar, que es lo que a veces  simplemente uno quiere.










Comentarios

  1. Qué grata sorpresa este blog y que alegría ver que además de contar detrás de él con alguien con muchas cosas que contar, además, sabe contarlas. Enhorabuena.

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    1. Gracias, es algo que tenía pendiente de hace tiempo, intentaré aportar cosas interesantes.

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  2. ¡Gracias, Luis! Por compartir las cosas que sabes, que son muchas, con nosotros... Te seguiremos por este medio también, deseando que nos sigas iluminando en nuestra ignorancia (al menos la mía).

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    1. Gracias amigos, tu y yo compartimos muchas cosas en esto de correr, todas muy bonitas, un abrazo.

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